martes, 23 de febrero de 2010

APRENDIZAJE EMPRESARIAL

Por Patricia Basurto Valenzuela

Vivimos en una sociedad cambiante, que se mueve a ritmos muy acelerados y cuyas necesidades son cada vez mayores. Esto trae consigo la necesidad de formar profesionales cada vez más preparados y cuya actividad contribuya a la solución de los problemas que se presentan.

Actualmente, existen muchas y muy variadas profesiones que nos ofrecen una gama de servicios profesionales muy extensa, y que permiten satisfacer todo tipo de necesidades que se van generando por el mercado de consumo. Estos profesionales están preparados técnicamente para contribuir con las organizaciones a satisfacer las necesidades que plantea el cliente, sin embargo, hace falta desarrollar habilidades empresariales que les permitan atender una solicitud de principio a fin y ser capaces de brindar el servicio completo que este nos solicita.

Ante esta fuerte debilidad de la mayor parte de nuestros profesionistas, las empresas se ven envueltas en problemas que se generan por la falta de preparación de sus colaboradores y esto se ve reflejado en la insatisfacción del cliente por los servicios otorgados.

Para romper con este problema de raíz, habría que diseñar otro modelo educativo que nos permitiera formar verdaderos profesionales preparados para la vida y el trabajo, convirtiéndose de esta forma en personas solución que asuman su papel de colaboradores dentro de las empresas y organizaciones de nuestro país.

Ante la imposibilidad de influir tajantemente en el sector educativo, podemos centrar nuestros esfuerzos en la búsqueda del aprendizaje dentro de las mismas empresas, dando paso a la formación y desarrollo de nuestros colaboradores y de esta forma, proveer a las empresas de capital estructurado y formación de nuevo conocimiento.

Para lograr estructurar una verdadera escuela de negocios dentro de nuestras empresas, debemos enfocar nuestros esfuerzos a la creación de universidades empresariales acordes a nuestras necesidades y sobre todo, a las demandas de nuestro mercado.

El desarrollo debe darse dentro de todos los niveles de la organización y de esta forma, buscar educar a nuestros colaboradores en la generación de capital estructurado, que finalmente se verá reflejado en los resultados conjuntos y en avance en el logro de los objetivos planteados.

Si se tiene realmente en cuenta que el capital más importante de una empresa es su gente, estaremos contribuyendo en gran medida al crecimiento exponencial de nuestra organización y de nuestro querido México.